Estados Unidos ya tiene rival: Hungría espera en cuartos
Fotografía de FIBA
El campeón se encontrará el jueves con una selección húngara que llega lanzada tras superar a Japón y que vuelve a unos cuartos de final mundialistas 28 años después
BERLÍN. Estados Unidos ya conoce el camino que le espera en los cuartos de final del Mundial FIBA femenino. Después de cerrar la fase de grupos con una contundente victoria ante la República Checa, el campeón del mundo se encontrará el jueves con Hungría, una selección que ha ido creciendo partido a partido hasta meterse entre las ocho mejores del planeta.
Hungría necesitó pasar por la ronda de clasificación para los cuartos de final, pero lo hizo con autoridad. Este martes derrotó a Japón por 84-63, en un partido que tuvo una protagonista indiscutible: Réka Lelik. La escolta húngara se fue hasta los 23 puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias, firmando una de las mejores actuaciones individuales del torneo y alcanzando una valoración de 32.
El triunfo tiene además una dimensión histórica. Hungría no alcanzaba los cuartos de final de una Copa del Mundo desde 1998, cuando aquella generación consiguió avanzar hasta las semifinales. De hecho, la victoria ante Nigeria en la fase de grupos había sido ya la primera victoria mundialista del país en 28 años. Ahora, después de regresar al torneo tras una ausencia de 28 años, las húngaras se han asegurado un lugar entre las ocho mejores.
Una fase de grupos de menos a más
El camino húngaro comenzó con un golpe considerable. Francia no tuvo piedad y se impuso por 99-53, dejando a las centroeuropeas contra las cuerdas desde el primer día. Pero la respuesta fue inmediata. Al día siguiente, Hungría derrotó a Nigeria por 71-67, en un encuentro en el que comenzó a aparecer una de las grandes fortalezas del equipo: su poderío interior.
Dorka Juhász y Virág Takács-Kiss forman unas auténticas Twin Towers en la pintura. Contra Nigeria combinaron 36 puntos y fueron fundamentales para que Hungría controlara el rebote y dominara el juego interior. Takács-Kiss, además, terminó aquel encuentro con 14 rebotes y dos tapones.
La selección dirigida por Péter Völgyi terminó de confirmar su crecimiento ante Corea del Sur. El 82-73 le permitió terminar segunda del Grupo B con un balance de 2-1 y ganarse el derecho a disputar la ronda previa a los cuartos. Allí esperaba Japón, pero Hungría volvió a demostrar que ya no era aquella selección que había caído por 46 puntos ante Francia.
Juhász, la primera amenaza
Si Estados Unidos quiere entender dónde puede estar el peligro, probablemente tendrá que empezar mirando hacia la pintura.
Dorka Juhász es la gran referencia interior de Hungría. La jugadora ya había sido protagonista durante el torneo de clasificación de Estambul, donde lideró al equipo hacia Berlín y se convirtió en una de las grandes figuras de aquella fase. Su capacidad para jugar cerca del aro, rebotear y generar desde posiciones interiores convierte cada posesión en un problema cuando consigue recibir con ventaja. FIBA ya señalaba antes del Mundial que Juhász sería la pieza central del proyecto húngaro.
A su lado aparece Virág Takács-Kiss, una pívot de 1,94 metros que está teniendo un Mundial muy sólido. Promedia 13 puntos y 10 rebotes en la fase de grupos y aporta presencia física, capacidad para finalizar cerca del aro y experiencia.
Pero Japón acaba de demostrar que Hungría no depende exclusivamente de sus interiores. Cuando Juhász estuvo más controlada, Lelik tomó el mando. Sus 23 puntos ante las japonesas son la mejor demostración de que Estados Unidos no podrá limitarse a cerrar la pintura y esperar.
El reto cambia completamente
Y aquí aparece la gran pregunta del jueves.
Estados Unidos llega como favorito indiscutible, después de terminar invicto la fase de grupos y ofrecer una respuesta contundente ante la República Checa tras el sufrimiento frente a Italia. Hungría, en cambio, llega después de haber disputado cuatro partidos en cinco días y con la energía que proporciona haber recuperado una plaza entre las ocho mejores del mundo.
Pero el partido plantea un duelo interesante. Estados Unidos tiene velocidad, profundidad y talento en prácticamente todas las posiciones; Hungría puede intentar llevar el encuentro hacia un terreno mucho más físico, especialmente alrededor de Juhász y Takács-Kiss.
Para el equipo de Kara Lawson será, por tanto, otro examen diferente. Ya sufrió ante la defensa italiana y después reaccionó con enorme autoridad contra Chequia. Ahora tendrá delante una selección que probablemente intentará hacerle daño desde el interior y obligar a trabajar cada posesión.
Y Hungría ya ha demostrado algo importante en este Mundial: cuando parece que está contra las cuerdas, sabe levantarse.
El jueves tendrá delante a Estados Unidos.
Y esta vez, para seguir haciendo historia, tendrá que encontrar la manera de derribar al campeón.
Fotografía de FIBA
Autor: Vicenç Ropero

