septiembre 8, 2026

Estados Unidos vuelve a enseñar los dientes

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Autor, Vicenç Ropero

El Team USA responde al susto ante Italia con una contundente victoria sobre República Checa (105-64) y accede directamente a los cuartos como líder del Grupo D

Estados Unidos necesitaba una respuesta y la encontró de la mejor manera posible. Después del enorme sufrimiento ante Italia, cuando las campeonas del mundo estuvieron a punto de encajar su primera derrota mundialista en dos décadas, el Team USA recuperó su mejor versión ante República Checa y cerró la fase de grupos con una contundente victoria por 105-64 que le permite avanzar directamente a los cuartos de final como primera clasificada del Grupo D.

No era un partido cualquiera. Después de haber anotado solamente 55 puntos frente a Italia, las estadounidenses necesitaban recuperar sensaciones, ritmo y confianza. Y lo hicieron desde el primer minuto. El ataque volvió a fluir, el balón circuló con mucha más naturalidad y el lanzamiento exterior abrió los espacios que el domingo habían desaparecido. Estados Unidos alcanzó los 57 puntos al descanso, dos más que los que había conseguido en todo el partido anterior. La diferencia entre ambos encuentros fue evidente.

Stewart tenía una cuenta pendiente

Si hubo una jugadora que pareció tomarse el partido como una cuestión personal, esa fue Breanna Stewart. La veterana había firmado una actuación muy discreta ante Italia, con solamente cinco puntos y un pésimo porcentaje de tiro, y salió ante las checas decidida a cambiar el guion. Lo hizo desde todos los frentes. Stewart terminó con 19 puntos, ocho de 11 en tiros de campo, seis asistencias y ningún balón perdido, convirtiéndose en el gran motor de un equipo que necesitaba recuperar jerarquía. Su capacidad para correr la pista, aparecer cerca del aro y generar juego permitió que Estados Unidos encontrara rápidamente la velocidad que había perdido contra Italia.

Después del encuentro, la propia Stewart explicó que quería salir a la pista para liderar al equipo de diferentes maneras y dar ejemplo. Y eso fue exactamente lo que hizo. Su actuación recordó que, cuando el partido se complica y las jóvenes necesitan una referencia, Estados Unidos todavía dispone de jugadoras que han vivido prácticamente todos los escenarios posibles.

La República Checa sabía perfectamente dónde estaba una de las claves para intentar competir: cerrar la pintura y obligar a Estados Unidos a jugar desde fuera. Esta vez, sin embargo, la respuesta fue inmediata. Stewart anotó el primer triple estadounidense prácticamente en el primer minuto y el lanzamiento exterior comenzó a abrir una defensa que durante algunos momentos intentó combinar diferentes tipos de zona. Estados Unidos terminó anotando siete triples y, sobre todo, recuperó una circulación de balón mucho más fluida.

El equipo terminó con un 52% de acierto en tiros de campo, una diferencia enorme respecto al 28,6% firmado ante Italia. Pero quizá la diferencia más importante estuvo en los movimientos sin balón.

Clark y Bueckers empiezan a entenderse

Uno de los aspectos más interesantes del encuentro volvió a estar en la conexión entre Caitlin Clark y Paige Bueckers. Las dos jóvenes estrellas siguen encontrando espacios para compartir pista y, poco a poco, esa asociación empieza a parecer uno de los recursos más interesantes del Team USA. Contra la defensa checa se pudo ver una circulación mucho más dinámica. Cortes por línea de fondo, movimientos hacia el poste alto, bloqueos indirectos y cambios constantes de posición permitieron que las estadounidenses encontraran espacios donde Italia había conseguido cerrar prácticamente todas las puertas.

En una de las secuencias más significativas del partido, Rhyne Howard encontró a Bueckers con un corte por línea de fondo. Después, Bueckers volvió a cortar hacia el poste alto mientras Stewart dirigía el ataque y recibió completamente liberada para anotar desde media distancia. En la siguiente posesión, la jugadora de Dallas encontró a Angel Reese dentro de la zona. No son movimientos espectaculares por sí mismos. Lo importante es lo que empiezan a revelar: Estados Unidos está encontrando química entre jugadoras que todavía están descubriendo cómo jugar juntas en la élite internacional.

Bueckers volvió a dejar una excelente impresión. Terminó con 10 puntos, cinco asistencias y cinco de ocho en tiros de campo, pero quizá el dato más significativo sea su +27 mientras estuvo en pista. Clark, por su parte, no encontró todavía el acierto exterior que la acompañó durante buena parte de su temporada en la WNBA, pero volvió a demostrar que puede influir en el partido sin necesidad de anotar.

Terminó con siete asistencias, dos pérdidas y una aportación ofensiva suficiente para que sus puntos superaran incluso el número de lanzamientos que realizó. Y eso empieza a ser importante. Después de su espectacular debut ante China y de su desaparición ofensiva frente a Italia, Clark ha demostrado en estos tres partidos que puede ofrecer diferentes versiones. Cuando el tiro entra, puede convertirse en una amenaza devastadora. Cuando no entra, todavía puede hacer jugar a todo el equipo. Para Estados Unidos, disponer de ambas versiones es una noticia extraordinaria.

Howard pone la defensa

Si Stewart lideró el ataque, Rhyne Howard fue una de las responsables de romper el partido desde la defensa. La jugadora de Atlanta Dream terminó con cinco robos, provocando recuperaciones que permitieron a Estados Unidos correr y conseguir puntos en transición. Es precisamente en ese tipo de situaciones donde el Team USA puede convertirse en una apisonadora: defensa, robo, velocidad y llegada con muchas jugadoras.

Howard está acostumbrada al baloncesto 3×3, pero su adaptación al cinco contra cinco está demostrando ser especialmente interesante. Su tamaño para jugar en posiciones exteriores, su capacidad defensiva y su amenaza desde el perímetro ofrecen a Lawson una pieza tremendamente versátil. Y cuando esa defensa consigue convertir recuperaciones en contraataques, el partido puede romperse en cuestión de minutos.

Las jóvenes siguen ganando espacio

Otra de las buenas noticias para Kara Lawson fue comprobar cómo las jugadoras jóvenes siguen encontrando su espacio dentro del equipo. Angel Reese volvió a aportar energía y trabajo defensivo, incluso defendiendo lejos del aro, mientras que Kiki Iriafen firmó una actuación especialmente destacada en el rebote: 11 capturas en solamente 14 minutos.

Aliyah Boston, que había tenido mucho protagonismo ante Italia por las características de aquel encuentro, no necesitó asumir esta vez tantas responsabilidades interiores. El ritmo del partido era diferente y Estados Unidos pudo repartir mucho más los minutos. Y ahí apareció otra señal importante: las doce jugadoras anotaron al menos un punto y todas jugaron un mínimo de diez minutos. Cuando un equipo puede repartir tanto sus minutos en un Mundial, la profundidad deja de ser simplemente una virtud y empieza a convertirse en un arma.

República Checa nunca pudo volver a amenazar seriamente el resultado después del descanso. Estados Unidos ya había construido una diferencia enorme y Lawson aprovechó los últimos veinte minutos para repartir esfuerzos y dar protagonismo a toda su plantilla.

La victoria permite al Team USA terminar como primero del Grupo D y, por tanto, evitar el play-in previo a los cuartos de final. Ahora tendrá unos días para preparar su siguiente encuentro, que será el jueves frente al vencedor del enfrentamiento entre Hungría y Japón. Es exactamente el escenario que buscaba Estados Unidos cuando comenzó el campeonato. Pero quizá llegue a esa eliminatoria con una enseñanza añadida.

Italia dejó una advertencia

El 105-64 devuelve tranquilidad, pero no borra lo ocurrido contra Italia. Y probablemente tampoco deba hacerlo. Porque aquel 55-52 dejó al descubierto algunas de las dificultades que puede tener este nuevo Team USA. La ausencia de A’ja Wilson y Kelsey Plum ha cambiado el equilibrio del equipo, y las rivales han empezado a entender que cerrar la pintura, reducir el ritmo y obligar a Estados Unidos a jugar en estático puede ser una vía para competir. La República Checa intentó algo parecido, pero Estados Unidos esta vez encontró respuestas.

El verdadero examen llegará cuando vuelva a enfrentarse a una selección capaz de mantener ese nivel defensivo durante 40 minutos. De momento, el mensaje ha sido claro: Estados Unidos sabe sufrir, pero también sabe reaccionar.

Y después del susto de Italia, quizá eso sea todavía más importante que haber ganado por 41 puntos.

Ficha técnica

105 – Estados Unidos (29+28+25+23): Young (12), Gray (2), Copper (5), Stewart (19), Collier (12) -quinteto inicial-, Bueckers (10), Citron (10), Howard (3), Clark (9), Boston (3), Iriafen (7) y Reese (13).

64 – República Checa (15+18+14+17): Joklova (19), Pospisilova (9), Andelova (7), Stoupalova (8), Vorackova (8) -quinteto inicial-, Zeithammerova (6), Hanusova (2), Malikova (1), Fucikova (0), Holesinka (2), Kalna (0) y Kouka (2).

Árbitros: CHUECA, Ariadna (ESP), KATO, Takaki (JPN), DAVIDSON, Yann (MAD).

Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de la Copa del Mundo disputado en el pabellón Berlín Arena (Alemania) ante11.693 aficionados

Fotografía de FIBA

Autor, Vicenç Ropero

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