Leónidas se queda en su castillo
Imagen RRSS del CB Morón
El alero Jose Alberto Jiménez seguirá un año más vinculado a la que es su casa el CB Morón y continuará siendo el estandarte de los aruncitanos
Me van a permitir que en estas líneas me salte todo el protocolo, la imparcialidad e incluso la moderación que requiere contar lo que sucede en el Morón, pero es que sinceramente en esta ocasión siento que no debo y ni mucho menos puedo. Hace unos minutos y pillando a todo el mundo a contramano, como les gusta, el CB Morón anunció la renovación de uno del que está llamado a ser el gran capitán de sus huestes el próximo año. Por supuesto hablamos del alero José Alberto Jiménez o “Coino” para todo aquel que es habitual en el Alameda. Era necesario e imperativo conseguir que el emblema de la cultura morenense se quedase, para que sea la base sobre la que hay que construir la obligada reconstrucción que se viene. Nadie representa mejor la camiseta naranja que Jiménez y eso es motivo más que suficiente para su renovación y que siga reinando en Morón a la sombra del castillo de San Miguel
Una figura inefable
Normalmente, haría una recopilación de su trayectoria, pero creo que en el caso del malagueño formado en la cantera de Unicaja, está de más puesto que es uno de los jugadores con más solera en la categoría. Lo que sí voy hacer o al menos intentarlo, es intentar definir la importancia que ha tenido en los últimos años para la institución que él siente como su hogar, el mejor para estar y un sitio ideal para vivir dentro y fuera de la cancha.
Mucho ha llovido ya desde la primera vez (2016) que se enfundó la elástica del Gallo, pero no quiero ir allí ni tampoco a su primer regreso en 2021, sino a épocas más recientes a aquella mágica temporada 23/24 en que con la nueva directiva el CB Starlabs Morón decide repatriarlo desde la liga Irlandesa de la cual fue MVP. De esta manera regresaba uno de los ídolos de la afición que encarna a la perfección esa comunión maravillosa que engancha a cualquiera que pise ese territorio enclavado en medio de la campiña sevillana.
Poco imaginaba el bueno de “Coino” que su retorno iba a traer aparejado poner su nombre con letras doradas ( si no lo estaba ya) en la historia del club tras conseguir el ascenso a Primera FEB haciendo unos playoffs y una temporada regular dignas de ser nombrado el mejor jugador . El curso en la máxima categoría del baloncesto federativo , no salió todo lo bien que se esperaba, muchas lesiones, muchos cambios y poco resultados, pero la imagen de líder de este Leónidas, no hizo otra cosa que salir reforzada. No sólo se echó al equipo a las espaldas desde el punto de vista estadístico, además aceptó como un auténtico titán jugar desde el 1 al 4 en diferentes momentos del año porque simplemente no quedaba más remedio y sobreponiéndose a los dolores en su pie que no le permitió estar al 100×100. El resumen de la 25/26 para nuestro protagonista podría ser cuando las papas queman, aparece González, como rezaba su camiseta en homenaje a su madre. En cada partido en el cual se atascaban los suyos ahí aparecía el 7 para clavar un triple, anotar un tiro de dos o simplemente sacar de sus casillas al mejor jugador rival para hacer que perdiese el timing del juego. En definitiva un referente, un pilar y una espejo en el que se miran todos sus compañeros.
La cancha importa, si, pero…
Francis Tomé estará sonriendo de oreja a oreja al enterarse que su viejo pupilo de los equipos de formación en Los Guindos, volverá a coincidir con él después de tantos años. Dejando de lado este pequeño guiño sentimental, ¿Qué entrenador no querría a un tipo como Jiménez en su equipo? Aguerrido, luchador, duro, en plena madurez física y mental, con una calidad excelsa y una ética de trabajo impecable. No queremos dejar pasar de largo la versatilidad del oriundo de Coín, capaz de jugar el 3 y al 4 abierto e incluso pudiendo ejercer de escolta en un quinteto alto, circunstancia que vimos alguna que otra vez hace casi un lustro en su breve periodo en Cornellá.
No quiero entrar en los fríos números, pero sí me gustaría destacar su porcentaje de tres que lleva rozando el 40 por ciento las tres últimas temporadas y eso sin ser un tirador puro, lo que tiene un mérito impresionante. Lo que más le gusta a José Alberto es meterse en el poste, jugar de espaldas y generar la primera ventaja, para o bien distribuir desde ahí o si es un miss match ir hacia el aro. Luego aprovecha los espacios que él mismo crea para salir de los indirectos, buscar un tiro cómodo de media o asistir a algún corte que venga desde el lado contrario. Si hablamos de defensa, aspecto que ha mejorado exponencialmente, es uno de los peores clientes que puedes tener. Fuerte, rápido en los desplazamientos laterales, siempre atento a las ayudas y líneas de pase y con un instinto para el rebote brutal.
Las gradas del Alameda están de fiesta porque su rey continúa un año más en su castillo ¡Larga vida a Leónidas!. ¡Larga vida a José Alberto Jiménez¡
Autor Lermi García
Imagen RRSS del CB Morón

