Una ciudad, un equipo, una oportunidad
Foto: RRSS Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB
Llegó la hora de la verdad. Este viernes, el Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB tiene uno de esos momentos que marca la trayectoria del club. Un partido, una oportunidad. Una final en toda regla ante el Grupo Ureta Tizona Burgos que decidirá si el Cebé seguirá en Primera FEB la temporada próxima. Todo lo que ha pasado este año ha desembocado en esto. Un partido que definirá la historia del baloncesto de esta ciudad.
Una temporada escrita en drama
No ha sido una temporada fácil. Nadie dijo que lo fuera a ser. Pese a la revelación de la anterior temporada con los playoffs, lo que ha sucedido esta vez es que ha puesto a prueba la paciencia de la afición, la resistencia del vestuario y la capacidad de adaptación de un cuerpo técnico que ha tenido que reinventarse cuando las cosas eran ya insostenibles. La llegada de Roberto Blanco supuso un cambio de cara brutal para el equipo: nueva energía, nueva mentalidad, un equipo que por fin volvió a disfrutar sobre la pista, pero sin mucho margen de maniobra dada la situación que veníamos sufriendo. En las últimas semanas, además de un calendario difícil, hemos tenido que lidiar con las importantes bajas de Domènech e Idehen, lo que suponía una rotación interior repartida entre Faverani y Polynice. Y este equipo ha seguido peleando. Y aquí sigue. Hemos ganado en Palma de Mallorca con los bajitos. Hemos llegado al empate en el último minuto en el Movistar Arena de Madrid. Hemos vencido al HLA Alicante en un final de película con el Palacio al borde del infarto. Este equipo sabe ganar cuando la situación aprieta. Lo ha demostrado ya más de una vez. Y este viernes lo va a volver a demostrar.
Y no todo van a ser dramas: Adrià Domènech volverá a jugar este viernes en Burgos. El que lleva semanas fuera por el esguince de tobillo sufrido ante el Hestia Menorca regresa en el momento más necesario. No podría haber elegido mejor momento para ello. Domènech es mucho más que un jugador en esta plantilla. Su vuelta libera de cargas a Faverani y Polynice y permitirá mayor rotación interior, aunque imagino que habrá que ser cauto con sus tiempos. Pero cuantos más, mejor.
Un rival sin nada que perder ni ganar
El Tizona ya tiene la permanencia matemáticamente asegurada. Llegan tranquilos, sin presión, con la temporada resuelta. Para ellos es el partido de despedida ante su público. Para nosotros es el partido. Y esa diferencia, esa necesidad que tienen los que se juegan algo, puede ser el factor que lo decida todo. En el deporte, la motivación mueve montañas. Un equipo que lucha por sobrevivir, que lleva meses sufriendo y soñando a partes iguales, que tiene a una ciudad entera detrás, tiene una energía que el dinero no puede comprar. Esa energía la tiene este Cebé. La ha tenido siempre. Este viernes tiene que salir por cada poro de cada jugador que salte a la pista desde el primer segundo.
Y tiene que salir también desde los aficionados. Aunque sea en la distancia, aunque no podamos estar en Burgos en cuerpo, podemos estar en espíritu. Cada aficionado que siga el partido, que mande un mensaje al vestuario, que comparta este momento con alguien, forma parte de este equipo. El Cebé no ha estado solo en ninguno de los momentos más duros de este año. El Palacio respondió cuando se le llamó. La ciudad respondió cuando se le pidió. Ahora, en la distancia, toca hacer lo mismo.
A por la permanencia
Esta ciudad tiene una gran conexión con el Imperio Romano, y los generales romanos, antes de las grandes batallas, reunían a sus legiones y les recordaban para qué habían entrenado, para qué habían sufrido, por qué merecían ganar. Pues bien, reviviendo aquella época dorada de esta ciudad: este equipo ha entrenado para esto, ha sufrido para esto, ha peleado toda una temporada para llegar a este momento. Una victoria en Burgos y el Cebé seguirá en Primera FEB. Así de simple y así de importante. Todo lo que ha pasado este año, toda la angustia, toda la ansiedad, todo el esfuerzo, se resume en un partido. En cuatro cuartos. En cinco jugadores que van a dejar el alma sobre la pista porque saben lo que está en juego. Que nadie baje los brazos. Que nadie se rinda antes de tiempo. Que nadie olvide de lo que es capaz este equipo cuando está enchufado, cuando cree, cuando juega sin miedo. Aquí no se rinde nadie. Esa ha sido la consigna de las últimas semanas y ese tiene que ser el espíritu del viernes.
Por Cartagena. Por la afición. Por todos los que han creído cuando era difícil creer.
Autor: Abraham Gallego
Foto: RRSS Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB

