El Fibwi sigue levantando los cimientos
Fotografía de Diario de Burgos
La llegada del serbio Dorde Simeunovic confirma la hoja de ruta de un proyecto que ya empieza a mostrar una identidad muy definida. Álex Formento suma experiencia, talento y versatilidad para una plantilla que continúa creciendo con paso firme de cara a una exigente Primera FEB.
Hace apenas unas semanas, hablar del Fibwi Mallorca Bàsquet Palma era hablar de un proyecto prácticamente por construir. La permanencia lograda con enorme sufrimiento al término de la pasada temporada había dejado claro que el club necesitaba reinventarse sin perder la esencia que le permitió sobrevivir en una de las competiciones más igualadas del baloncesto español. La llegada de Álex Formento al banquillo fue el primer paso de ese nuevo camino. Hoy, con el mercado avanzando a buen ritmo, la sensación es muy distinta.
Porque el Fibwi ya no es una incógnita.
Empieza a tener personalidad.
Cada movimiento anunciado durante las últimas semanas parece responder a una misma filosofía. No hay fichajes mediáticos por el simple hecho de llamar la atención. Tampoco apuestas precipitadas. La dirección deportiva, encabezada por Martí Josep Vives, ha preferido construir una plantilla coherente, buscando jugadores que encajen en una idea de baloncesto muy concreta, donde la intensidad, el compromiso, la polivalencia y la capacidad para competir cada posesión parecen convertirse en valores irrenunciables.
Las renovaciones de Xabi Beraza, Aless Scariolo y Lysander Bracey fueron el primer mensaje. Beraza volverá después de un año tremendamente duro, marcado por una lesión que le impidió debutar durante toda la temporada, pero el club ha querido premiar todo lo que representa dentro y fuera de la pista. Scariolo continuará creciendo en un entorno que conoce perfectamente y Bracey seguirá siendo uno de los referentes de una afición que encontró en el estadounidense mucho más que un anotador. Su entrega, su liderazgo y su predisposición para asumir cualquier rol terminaron convirtiéndolo en uno de los grandes símbolos del equipo.
A partir de ahí comenzaron las incorporaciones.
Hugo Ferreira fue el encargado de inaugurar el capítulo de fichajes. El base portugués aterrizó en Son Moix después de firmar una extraordinaria temporada en Portugal, aportando velocidad, creatividad y capacidad para dirigir el juego. Poco después llegaría Sergi Huguet, un exterior con piernas, energía y un enorme margen de crecimiento, antes de que Jaume Lobo añadiera experiencia, liderazgo y un profundo conocimiento de la Primera FEB tras haber dejado su sello en clubes como Cáceres, Lleida, Tizona Burgos o Hestia Menorca.
El mercado continuó creciendo con dos perfiles igualmente interesantes. Adrià Moncanut llegó para reforzar la dirección de juego con juventud, lectura táctica y personalidad, mientras que Garmine Kande aportó músculo, intimidación y
una intensidad que encaja perfectamente con el tipo de baloncesto que pretende implantar Álex Formento. Y cuando parecía que la plantilla comenzaba a dibujar su silueta definitiva, el Fibwi volvió a mover ficha.
Dorde Simeunovic
La llegada de Dorde Simeunovic supone, probablemente, una de las incorporaciones con mayor experiencia dentro del baloncesto FEB de todo el mercado realizado hasta ahora.
El ala-pívot serbio aterriza en Palma con treinta y un años y un recorrido que habla por sí solo. Después de competir en diferentes ligas europeas, encontró en España un lugar donde consolidarse como un jugador fiable, competitivo y tremendamente útil para cualquier entrenador. Su paso por Leyma Coruña le permitió conocer la dureza de la Primera FEB, mientras que en Lleida vivió uno de los momentos más importantes de su carrera formando parte del equipo que consiguió el ascenso a la Liga Endesa, compartiendo además vestuario con otro de los nuevos jugadores del Fibwi, Jaume Lobo. Posteriormente defendió la camiseta del Grupo Ureta Tizona Burgos antes de protagonizar una temporada espectacular en la Segunda FEB con el Spanish Basketball Academy.
Y quizá sea precisamente esa última campaña la que explique por qué el Fibwi ha decidido apostar por él.
Sus casi veinte puntos por partido, más de ocho rebotes y cerca de tres asistencias no son únicamente cifras llamativas. Son la confirmación de que Simeunovic sigue siendo un jugador con capacidad para asumir protagonismo, generar ventajas y liderar un equipo cuando las circunstancias lo requieren. No se trata únicamente de un interior físico. Es un ala-pívot con buena mano, inteligencia táctica y recursos para jugar tanto cerca del aro como alejándose de él, algo especialmente valioso en el baloncesto moderno.
Su experiencia también aporta un elemento diferencial dentro de un vestuario que mezcla juventud con jugadores todavía en fase de crecimiento. Mientras nombres como Hugo Ferreira, Sergi Huguet o Adrià Moncanut representan el futuro inmediato del proyecto, Simeunovic llega con el bagaje de quien conoce perfectamente la categoría, sabe interpretar los partidos y entiende qué exige una competición donde cada victoria cuesta un enorme esfuerzo.
Otro aspecto especialmente interesante de esta incorporación es la conexión que empieza a aparecer entre varios de los nuevos integrantes de la plantilla. Jaume Lobo y Simeunovic ya compartieron vestuario durante el histórico ascenso de Lleida a la Liga Endesa. Álex Formento conoce perfectamente el entorno del baloncesto catalán y ha incorporado jugadores con los que comparte referencias deportivas y una forma muy concreta de entender este deporte. Poco a poco, las piezas empiezan a encajar con naturalidad.
Si se observa el mercado del Fibwi desde una perspectiva más amplia, resulta difícil no encontrar un hilo conductor. Hugo Ferreira aporta velocidad. Moncanut
añade dirección y lectura. Jaume Lobo garantiza experiencia y liderazgo. Sergi Huguet incrementa la intensidad exterior. Bracey mantiene el talento ofensivo y el carácter competitivo. Kande fortalece el juego interior. Y ahora Simeunovic incorpora experiencia, versatilidad y una capacidad anotadora que puede convertirse en un recurso muy valioso a lo largo de la temporada. No parece una plantilla confeccionada a golpe de oportunidad. Parece una plantilla diseñada para jugar de una manera determinada.
Esa quizá sea la mejor noticia para una afición que todavía recuerda el enorme sufrimiento vivido hace apenas unos meses. La permanencia dejó una enseñanza muy clara: en Primera FEB no basta con tener buenos jugadores. Es necesario construir un equipo. Un grupo que compita, que entienda su papel y que sea capaz de crecer durante la temporada. Precisamente esa sensación es la que transmite el trabajo realizado hasta ahora por el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma.
Todavía faltan movimientos. Seguramente llegarán nuevas caras. También habrá alguna despedida más. Pero el proyecto ya respira. Ya transmite una idea. Y cada nuevo fichaje parece confirmar que el objetivo no es únicamente mantenerse. Es competir. Es crecer. Es conseguir que, cuando el balón vuelva a botar en Son Moix, nadie tenga dudas de cuál es la identidad del nuevo Fibwi Mallorca Bàsquet Palma. Porque las plantillas se construyen con nombres. Los equipos… Se construyen con una idea.
Fotografía de Diario de Burgos
Artículo de Vicente Ropero

