Quizás no haya duda del exquisito comportamiento del escolta de Real Madrid Fabien Causeur, y a buen seguro que es un caballero. O al menos, hasta la final de la ACB de esta temporada, es lo que ha demostrado. El francés es de los que eluden los líos y se limita a hacer su trabajo.

Tampoco hay duda de la tensión que se vive en un partido de baloncesto. Seguro que más tensión que en cualquier partido de fútbol, y más si los “enemigos” en la cancha son el Real Madrid y el Barcelona. Y más presión que en el fútbol no porque un deporte sea mejor que otro, sino por la intensidad de juego de uno y de otro.

Pero los caballeros han de estar siempre ahí, mostrando su caballería, su control y su saber estar. Y es referente a esto de lo que se trata y de lo que se denuncia un comportamiento de una persona que el 99% de las veces es un referente a seguir. Pero en la final de la ACB, cuando metió un triple increíble que destrozaba al Barcelona con un 79 a 70 en su contra, el francés se equivocó en su celebración haciendo un gesto de cortar el cuello.

Porque por mucha tensión que haya, por mucho que nos juguemos dentro de la cancha, debemos dar ejemplo. Y el ejemplo se da siempre.

Y lo que tenemos que entender es que la ACB, los equipos y los jugadores son donde los niños se reflejan en sus juegos. Y los niños son esponjas. Y el gesto se vio.

¿Sancionable o no sancionable?

Evidentemente no se habla de colores, este caso. Se habla de ejemplo. Y el ejemplo fue de auténtico drama por la importancia de los equipos que estaban en pista.

El árbitro no lo sancionó, y seguramente el colegiado no pueda tener razones legales para sancionar esa acción, según el reglamento. Pero, esa sanción debe ser sancionable. Es más, esa sanción debe tener una sanción ejemplar, con partidos o con dinero. Es difícil de justificar la pena de ese gesto, pero alguien tiene que meterse en medio y poner fin a esto.

Porque, sobre todo, ese gesto no puede volver a repetirse en ninguna cancha sea profesional o no lo sea.

Todo lo que sea enfocar a generar violencia, debe ser erradicado.

¿Qué diremos cuando veamos a uno de nuestros hijos haciendo ese gesto? ¿Cómo lo justificaremos?

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