mayo 28, 2024

El Club Baloncesto Spar Gran Canaria es una máquina de crear jugadoras de alto nivel, de eso no cabe ninguna duda.

Corrían los años 80 cuando un proyecto se forjó en la mente de Domingo Díaz (ex seleccionador femenino) y Begoña Santana, crear un equipo de baloncesto femenino en la isla de Gran Canaria.

Un sueño que empezó con 4 equipos a nivel provincial pero que, con sólo dos años de vida, ya había llegado a la División de Honor.

Desde Puri Mbulito, pasando por la propia Begoña Santana, Astou Ndour, Leonor Rodríguez, Leticia Romero, Carla Brito o Sika Koné (con su reciente debut en los Chicagos Sky), un sinfín de nombres que deja bien claro que el club grancanario, es una máquina de formar jugadoras a un alto nivel baloncestístico.

Nos haría falta mucho más espacio en este blog para poder hablar del palmarés, tanto a nivel nacional como insular, de este club. Imparables en sus categorías cadete o junior, entre otras. Recordemos que cubren todas las bases.

Y sí, son una máquina perfectamente engrasada que adiestra a una de las mejores canteras del país, que nutre a la WNBA y a la Liga Femenina Endesa, entre otras, con jugadoras de un talento descomunal y una gran proyección.

Hasta aquí, todo parece una fantasía. Un sueño que permite al club, a parte de crear una cantera de ensueño, mantener al equipo en la máxima categoría del baloncesto femenino.

Ejem, nada más lejos de la realidad. La falta colaboración externa en forma de más patrocinio y ayudas al club, hacen inviable el poder mantener en sus filas a jugadoras profesionales de alto nivel, desmontando el equipo y teniendo que rehacerlo desde cero, temporada tras temporada, año tras año.

Jugadoras que despuntan una o dos temporadas y, que un club poderoso y con más dinero, viene y se las lleva. Ya sé que pasa en todas partes, pero es muy difícil competir cuando no puedes tener una “masa salarial” que haga al club más atractivo para retener a ciertas jugadoras. Necesitan más, mucho más.

Todas, cuando salen, hablan de la calidad humana de Begoña y Domingo, del cuerpo técnico que las entrena, de todas las instancias dentro del club. Pero eso no es suficiente para mantener un club en primera línea y competir con las mejores.

También tengo la creencia que, a parte de la falta de medios, les falta cariño. Cariño de toda una isla. Ellas pasearon el nombre de Gran Canaria en Europa sin complejos, ganando aquella ansiada Copa Liliana Ronchetti, han trabajado por y para el futuro de la cantera femenina siempre, contra viento y marea.

Son, con diferencia, el mejor club de formación del baloncesto femenino español.

El C.B. Spar Gran Canaria lo ha dado todo sin nada a cambio. Creo que se merecen algo más de lo que se les está brindando por parte de la sociedad grancanaria.

Veremos cómo va el mercado de fichajes al final de esta temporada, pero ya saben de varias salidas. Como siempre, se recompondrán e intentarán hacer un equipo lo más competitivo posible, con los pocos medios con los que cuentan.

A veces, valoramos muy poco el trabajo que han hecho por el baloncesto femenino en la isla en particular y, en España en general.

Ojalá ver más implicación, tanto de las empresas como de la sociedad grancanaria, por un club que lo ha dado todo, que lo sigue dando todo.

Apoyo institucional más de boquilla que otra cosa. Como sociedad, deberíamos exigir más. Apoyar a aquellos que forman a nuestras jóvenes en valores, tanto deportivos como sociales.

Creo firmemente que se merecen todo lo bueno que les pase, más apoyo, más cariño, más de todo lo que no le damos.

Mi deseo es que lleguen aún más alto de lo que ya lo han hecho.

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