Resaca de permanencia
Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida
| 1 | 2 | 3 | 4 | T | |
|---|---|---|---|---|---|
| 26 | 16 | 22 | 24 | 88 | |
| 31 | 31 | 29 | 25 | 116 |
Hiopos Lleida
88
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116
MoraBanc Andorra
Hiopos Lleida
88
-
116
MoraBanc Andorra
-
Q1
26- 31
-
Q2
16- 31
-
Q3
22- 29
-
Q4
24- 25
El baloncesto tiene memoria corta. Apenas una semana después de celebrar una permanencia que sabía a hazaña colectiva, el Barris Nord volvió a recordar que en la Liga Endesa nadie regala una tarde tranquila. El MoraBanc Andorra llegó a Lleida con la necesidad apretándole el cuello y encontró en Kyle Kuric a un verdugo perfecto para dinamitar el último partido del curso en casa del Hiopos Lleida (88-116).
Los andorranos jugaron con el miedo del descenso convertido en combustible. Los de Gerard Encuentra, ya salvados matemáticamente, parecieron hacerlo con la tranquilidad de quien ya ha cruzado la meta. Y entre una urgencia y otra, el partido acabó convertido en una exhibición ofensiva visitante que dejó frío al Barris Nord.
Un inicio que engañó al Barris Nord
Durante unos minutos, la mañana parecía escrita para una despedida feliz. El Hiopos Lleida arrancó con ritmo, agresividad y alegría ofensiva. Un parcial de 11-3 encendía al pabellón y transmitía la sensación de que el equipo quería cerrar el año en casa regalando otra tarde de comunión con la grada.
Paulí seguía en ese estado de inspiración que le acompaña en este tramo final de temporada. Ejim imponía físico. Diagne corría la pista. Y el Andorra parecía todavía atrapado entre los nervios y la presión.
Pero bastó que los visitantes encontraran el primer triple liberado para que el partido cambiara de dueño. Entonces apareció Kyle Kuric. Y cuando Kuric entra en combustión, el baloncesto deja de parecer un deporte equilibrado. El exjugador del Barça convirtió el Barris Nord en una galería de tiro. Triple desde la esquina. Triple frontal. Salida de bloqueo. Castigo en transición. Una colección de lanzamientos que fueron rompiendo poco a poco la resistencia emocional del Lleida. El MoraBanc enlazó un parcial de 2-11 para darle la vuelta al encuentro y desde ahí todo se convirtió en una persecución imposible para los locales. El primer cuarto terminó ya con síntomas preocupantes: ocho triples anotados por el conjunto del Principado y demasiadas concesiones defensivas de un Lleida incapaz de ajustar.
El segundo cuarto terminó de destrozar cualquier esperanza local. El Hiopos dejó de encontrar soluciones ofensivas mientras el Andorra jugaba con una confianza absoluta. Rafa Luz manejaba el ritmo, Evans encontraba ventajas constantes y Kuric seguía castigando cada error defensivo.
Gerard Encuentra pidió tiempo muerto buscando reacción, energía o simplemente orgullo competitivo. Pero el equipo no respondió. La sensación desde la grada era extraña. No había tensión clasificatoria, pero sí decepción. Porque el Barris Nord había acompañado al equipo durante todo el año y esperaba una última batalla más reconocible. En cambio, el encuentro se iba rompiendo sin resistencia. Al descanso, el 42-62 ya sonaba a sentencia.
Un Lleida sin alma defensiva
Lo más preocupante no fue la diferencia. Fue la imagen. El Hiopos Lleida perdió completamente el control defensivo. Las ayudas llegaban tarde, las rotaciones eran lentas y el Andorra atacaba con demasiada comodidad. Cada posesión visitante parecía acabar con un tiro liberado o una ventaja clara. Y enfrente había un equipo que se jugaba la vida. Eso se notó en cada balón dividido. Mientras el MoraBanc competía con el cuchillo entre los dientes, el Lleida transmitía cierta desconexión inevitable después del desgaste físico y emocional de las últimas semanas. Kuric terminó de destrozar el partido en el tercer cuarto, llevando la ventaja hasta los 27 puntos y dejando un silencio incómodo en el pabellón.
Paulí, el único refugio. Dentro de una tarde gris, Oriol Paulí volvió a ser la excepción. El capitán firmó 18 puntos y volvió a competir hasta el final cuando el partido ya estaba prácticamente perdido. También Ejim y Diagne intentaron sostener algo de dignidad competitiva, pero el vendaval ofensivo visitante era imposible de frenar. El problema es que el Lleida nunca logró encadenar una reacción real. Ni siquiera un pequeño parcial capaz de sembrar dudas en el rival. Cada vez que los locales amagaban con acercarse, aparecía otro triple andorrano para apagar cualquier conato de rebelión.
Una derrota que no borra la temporada
El 88-116 final dejó una sensación amarga en la despedida del Barris Nord. La afición, acostumbrada a ver un equipo competitivo incluso en las derrotas, terminó molesta con la imagen ofrecida. Pero tampoco conviene perder la perspectiva. Este Hiopos Lleida ya ha conseguido lo más importante: permanecer en la Liga Endesa. Y lo ha hecho construyendo identidad, haciendo del Barris Nord un fortín y regalando victorias que quedarán mucho tiempo en la memoria de la ciudad. El Andorra se llevó el partido porque necesitaba sobrevivir.
El Lleida, quizá por primera vez en meses, jugó sin el peso de la supervivencia sobre la espalda. Y en una liga tan salvaje como esta, a veces eso también se nota demasiado.
88 – Hiopos Lleida (26+16+22+24): Ejim (11), Agada (9), Paulí (18), García (8), Diagne (12) -cinco inicial-, Batemon (4), Walden (-), Rodríguez (5), Sanz (8), Jiménez (-), Shurna (10) y Krutwig (3).
116 – MoraBanc Andorra (31+31+29+25): Evans (21), Best (13), Okoye (2), Pons (2), Pustovyi (6) -cinco inicial-, Luz (11), Rice (16), Ortega (2), Kostadinov (5), McKoy (10), Kuric (28) y Guerrero (-).
Árbitros: Jordi Aliaga, Arnau Padrós y Fabio Fernández. Expulsaron a Diagne (Hiopos Lleida) por cinco faltas personales.
Incidencias: partido de la trigésima tercera jornada de la Liga Endesa disputado en el Barris Nord ante 5.693 espectadores.
Autor: José Manuel Gómez
Foto: X (Twitter) Hiopos Lleida

