Estoy roto. Así me encuentro. Siempre he dado libertad para escribir en Basket Pasión y es la que pido ahora al expresarme.

A la gente se la quiere por cómo es. Hoy no vengo a anunciar ninguna noticia. Hoy le vengo a desear suerte a una amiga, así lo creo, que ha decidido poner punto final a su estancia en Cáceres, en Alter Enersun Al-Qázeres.

Es Gedna Capel con la que como mucho he presumido de un hola y una bestial sonrisa. Con la que me hubiera gustado entrevistar (lo haré). Jugadora a la que tuve la suerte de conocer a su madre en Zamora. Jugadora que ha dejado huella brutal en Cáceres.

Gedna, te confieso algo. Lloro y cuando le dije a David, nuestro fotógrafo que te ibas, también lloró.

Lo bueno que tenemos tú y yo es que no nos perderemos senda. Que los dos somos agradecidos. Tú con tu sonrisa y nosotros con escribir de ti.

¿Hablamos de números?

No. Rompes todas alas estadísticas. Además hay casos de no hablar de fin de contrato. Sino de continuar una amistad.

Zamora marcó una época

Fue  viaje largo pero hacía que hacerlo para estar con vosotras. Y conocí a  tu madre. Pizpireta ella, con el resto de padres. Fue un orgullo poder conocerla porque realmente fue allí cuando me di cuenta de lo grande que eres.

Como jugadora eres la hostia (perdón) como persona, lo poco que te conozco, embelesas.

No sé donde irás. Sí sé que te seguiré. Que me perderé esa gran sonrisa pero espero ser recompensado con un gran abrazo cuando nos crucemos. Y lo haremos.

Gedna, me tienes a tu disposición. Gracias por tanto baloncesto.

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