Un nuevo CB Cartagena
Foto: RRSS CB Cartagena
En la mañana del viernes el CB Cartagena daba una rueda de prensa para presentar su nueva identidad y la campaña de abonados para el curso venidero. Había expectación, había ganas de escuchar al club después de semanas de silencio tras el descenso. Lo que llegó fue una mezcla de noticias razonables y una decisión que, francamente, no estaba a la altura de lo que esta ciudad merece.
Desvinculación con el FC Cartagena
La relación entre ambos clubes ha sido buena durante estas seis temporadas, y el principal beneficio que obtenía el baloncesto era la visibilidad que otorgaba el nombre del FC Cartagena. Pero llega un momento en el que lo más natural y beneficioso para ambos es que cada uno tenga su propia identidad y su propio camino. Tener una marca reconocible que no dependa de la situación de otro club puede ser un paso importante hacia la consolidación del proyecto. El Cartagena CB tiene historia suficiente para sostenerse con su propio nombre.
También se ha anunciado la búsqueda de un nuevo patrocinador principal, ya que aunque Caesa seguirá patrocinando, dejará de ser el principal. Por lo deportivo aún no se sabe nada salvo que hay un entrenador firmado para las próximas tres temporadas, lo que transmite una estabilidad que esta ciudad lleva tiempo necesitando, y que se confía en que alguno de los jugadores de la temporada pasada se mantenga.
Finalmente se presentó la campaña de abonados cuyos precios serán los siguientes: nuevo abono 75€, renovaciones 55€ y mayores de 65 años y niños 50€. Unos precios razonables y accesibles que merecen una respuesta masiva de la afición. Si hay un momento para abonarse y demostrar que Cartagena quiere baloncesto de alto nivel, es ahora.
La nueva imagen del club: una oportunidad desaprovechada
Y aquí llega lo que más duele. La presentación de la nueva identidad visual del club era una oportunidad de oro. El CB Cartagena viene de una temporada dura, necesita ilusionar a su afición, recuperar confianza y transmitirla. La nueva imagen podría haber sido el primer mensaje claro de que el proyecto ha cambiado. En cambio, lo que se presentó fue un nuevo escudo fue generado con Inteligencia Artificial. Y eso es lo que ha generado la mayoría de las críticas, con razón.
Porque el problema no es si el escudo es bonito o feo porque para gustos colores, es más en mi opinión no diría que es feo. El problema es cómo se ha hecho. El escudo es la identidad de un club, lo que va en las camisetas, en el merchandising, en los carteles, en todo lo que representa al baloncesto de esta ciudad durante años. ¿Es ese logo escalable para hacer merchandising de calidad? ¿Funciona en blanco y negro cuando haya que imprimirlo? ¿Tiene coherencia con los símbolos y la historia de Cartagena? Estas son algunas de las preguntas que se me han hecho tras consultar a una diseñadora gráfica. Preguntas que un profesional se hace antes de empezar a trabajar, y que una herramienta de generación de imágenes no puede responder.
Y no estamos hablando de una inversión desorbitada. Un diseñador profesional cobra aproximadamente 1.000 euros por diseñar un logo completo con todas sus variantes y formatos. Una cantidad que asumimos capaz de pagar al club pero por si acaso no hay presupuesto se podría haber convocado un concurso abierto a la afición y a los diseñadores de la ciudad, involucrando a Cartagena en el nacimiento de su nueva identidad, generando ilusión, visibilidad y orgullo colectivo.
Y más allá del concurso, encargar el diseño a un profesional hubiera abierto una oportunidad de comunicación extraordinaria. El proceso de diseño en sí mismo podría haberse convertido en contenido: un reportaje en vídeo o en texto explorando la identidad del club, buscando los símbolos de Cartagena que se querían representar, los submarinos, los faros, la historia de la ciudad. Mostrando las pruebas de tipografía, las variantes del logo, las decisiones creativas. Algo tan sencillo como usar, por ejemplo, la tipografía de la estación de tren de Cartagena, un detalle local con personalidad real, hubiera dado al proyecto una identidad auténtica y diferencial. Ese proceso, bien contado, hubiera sido la mejor campaña de presentación posible para la nueva imagen del club y para la campaña de abonados. Una oportunidad de generar ilusión, visibilidad y conexión con la afición que se dejó pasar. En lugar de eso, se eligió el camino más rápido. Y eso transmite, en el peor momento posible, poco compromiso con la afición y con lo que representa este club para la ciudad.
La reacción en redes ha sido mayoritariamente crítica. Hay quienes señalan errores técnicos en el diseño, otros que los elementos visuales no representan correctamente los símbolos de la ciudad. Ojalá el club escuche y rectifique.
Habrá quien diga que criticar el escudo es no apoyar al equipo. Habrá quien responda con un «hazlo tú si puedes». Pero la crítica constructiva es precisamente una forma de apoyo. Un aficionado que exige más de su club no es un enemigo del proyecto, es alguien que quiere que ese proyecto funcione de verdad y que represente dignamente a su ciudad. Si nadie dice nada, nada cambia. Y el club, si quiere crecer y ganarse a una afición más amplia, necesita esa exigencia.
Hay que apoyar
Dicho lo cual, el proyecto continúa, hay un entrenador que será anunciado proximamente con un contrato de tres años que transmite estabilidad, al menos en lo deportivo, los precios de los abonos son accesibles y la voluntad de construir algo serio está ahí. Las críticas al escudo son legítimas y hay que hacerlas, pero no pueden ser excusa para no apoyar.
Si quieres baloncesto de alto nivel en Cartagena, abónate. Si quieres que el club rectifique con el escudo, dilo, pero luego ve al Palacio. Esas dos cosas no son incompatibles. De hecho, un club con más abonados y una afición más exigente es exactamente lo que hace falta para que estas cosas no vuelvan a pasar.
Autor: Abraham Gallego
Foto: RRSS CB Cartagena

