Ríndanle pleitesía, póngale banderas a media asta, reverencien en su último viaje al maestro del baloncesto. A quien lo cambió todo en el mundo de la canasta. Pedro Ferrándiz ha fallecido.

Corría el 18 de enero de 1962, debía ser jueves, y había un importante partido octavos de la Copa de Europa. El rival era el Varese y se jugaba a doble vuelta.

Cualquier situación estaba estudiada por Pedro Ferrándiz, por aquellos entonces entrenador del Real Madrid. Hasta la inverosímil situación que se dio a falta de dos segundos para terminar el partido.

El equipo merengue no estaba en la mejor posición para afrontar una prórroga. Morrison eliminado por faltas personales y Hightower estaba lesionado. Todo hacía pensar que una prórroga hundiría al Real Madrid.

Pedro pidió tiempo muerto y tiró de Lorenzo Alocén del banquillo, por cierto, fallecido el día que se cumplían 60 años del partido. Y Lorenzo lo recordaba así: “Me dijo: ‘Lorenzo, ya sabes lo que tienes que hacer’. Sacábamos de debajo de nuestra canasta y me la pasó Lluís. Emiliano estaba esperando para palmear si la fallaba, pero la metí limpia y fingí celebrarlo. La afición italiana empezó a gritar alborozada ‘¡Lorenzini, Lorenzini!”.

La vuelta en Madrid se ganó de 18 pero esa acción fue la que cambió “ese vacío legal” del baloncesto.

Y es que Pedro siempre ha sido un grande del deporte, aunque se retiró de los banquillos muy joven, con 46 años. Muchas son las distinciones deportivas que se lleva en éste su último viaje.

Ha sido, junto a Antonio Díaz Miguel, los dos únicos españoles que han estado en el Salón de la Fama del Baloncesto. Tenía muy buena relación con el baloncesto americano y eso que solo ha entrenado en Madrid y un año a la selección española.

Ayer el baloncesto se teñía de luto. Se nos iba uno de los grandes. Se fue Pedro Ferrándiz.

Descansa en paz, maestro.

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