No pasan 48 horas de la derrota del Barcelona en la final de la ACB y ya suena el nombre de revolución. Y es que la imagen que se dio no es que fuera mala, pues aun subcampeón de liga, campeón de Copa del Rey y un tercer puesto en la Euroliga, no se debería calificar exactamente de catástrofe. Si bien es cierto que el equipo catalán debe aspirar a todo.

Quizás hablemos de catástrofe más por cómo se ha desarrollado la trayectoria de los blaugranas, que ganando la Copa del Rey y ver cómo estaba su máximo rival, se auguraba un camino de rosas hasta el final de la temporada. Pero los de “Saras” se desinflaron de una manera brutal, llegando cansados, física y anímicamente al final de temporada.

Y no por ello hay que quitar mérito a merengues, que han sido todo lo contrario.

Y lo que pasa siempre, pero en la sociedad actual uno tiene que ir con pies de plomo y calificar si estos rumores provienen del club, es decir, reales, o son estratagemas de ventas de esos vendedores de panfletos.

Lo que sí está claro es que en la única decisión que toma la directiva del Barcelona no es la correcta: mantener al entrenador a toda costa.

No se puede negar que el entrenador lituano tiene carácter, que ha sido uno de los mejores jugadores a nivel mundial y que fuera de la cancha es un “cacho de pan”. Pero Šarūnas Jasikevičius lo que ha demostrado es que un banquillo como el de la ciudad condal se le queda demasiado grande. Y, por supuesto, que tiene que aprender a diferenciar dónde está esa línea que diferencia la motivación de la humillación.

Una de las primeras acciones de la directiva es “repescar” a Tomas Satoransky que, tras seis deambulando por la NBA, decide volver a Europa y Barcelona lo tiene casi atado. Su periplo americano no ha sido del todo malo, pero tampoco es que haya sido para enmarcar.

La llegada del checo provocará con casi toda seguridad la salida del grecoamericano Nick Calathes, con contrato en vigor y que no ha dado los que se esperaba de él desde su llegada. Es decir, un problema para los despachos.

Otras dos llegadas que suenan son las del alero Oscar da Silva, actualmente en el Alba Berlín. Y la del ala-pívot checo Jan Vesely.

Y habrá salidas. Las habrá y bastantes.

El joven Rokas Jokubaitis está pendiente de la llamada del país que mejor juega a baloncesto. El destino de este chico de 21 años, pronto o tarde, será la NBA.

Rolands Smits acaba contrato y hará sus maletas para jugar fuera de Cataluña, apuntando a Valencia o Baskonia.

Nigel Hayes-Davis y Dante Exum terminan su contrato y parece que no van a seguir la próxima temporada a las órdenes de “Saras”.

Brandon Davies se ha subido a la parra a la hora de pedir cuantía para poder renovar, a lo que el Barcelona ha dicho que no puede afrontar y tomará camino de la “bota” italiana. Su probable destino será Milán. Suena como posible sustituto Josh Nebo que termina contrato con Zalguiris.

Es decir, que se prevé un verano movido en las oficinas de los actuales subcampeones de liga con el fin de mejorar plantilla y juego.

Pero el del banquillo es el mismo.

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