La espera de noticias en el CB Morón nos lleva a especular un poco sobre cómo será el roster definitivo del equipo sevillano

El azar, la suerte, son conceptos que usamos casi a diario, para describir algunos acontecimientos de nuestra vida cotidiana. Los símbolos en estos conceptos están muy arraigados y uno de esos símbolos, tal vez el más usado, son los dados. Normalmente olvidamos que los dados no son sólo una cuestión de azar, si no también toda una oda a la probabilidad, que esconde en ellos un sinfín de variables en función de la fuerza y el ángulo con el que se lancen, el peso de los mismos y un largo etcétera de condicionantes, que afectan en el hecho de que salga el numerito que nosotros esperamos y deseamos.

¿Esto no era un artículo de baloncesto?

Seguramente se pregunten qué tiene esto que ver con el CB Morón y las circunstancias baloncestísticas que lo rodean, en especial con la incógnita que supone (al menos de momento) el cierre de la plantilla, con lo que sería el fichaje de dos jugadores interiores. La respuesta es la siguiente: al equipo moronero se le abren un mundo de posibilidades para cerrar dicha plantilla, para concretar y configurar su juego interior. Agosto su calor y su calma chicha han caído sobre nosotros, por eso les invitamos a ponerse en la piel de Sherlock Holmes o si lo prefieren de Pitágoras, por darle un tono matemático, para analizar una serie de variables, con la que el “coach” Santaella podría terminar de configurar su equipo, partiendo de la base de que no hay nombres sobre la mesa y de la hipótesis que el equipo sevillano contará con 10 jugadores en nómina.

Hagamos las cábalas

Vamos a comenzar a desgranar todas las variables con la situación más lógica y en mi opinión la más plausible: la plantilla se completa con dos cincos “puros”, con puros me refiero al típico jugador grande, intimidador, con buena mano a 4 metros y lectura del pick and roll para que Javi Marín se divierta colgando balones por encima del aro y el público salte de sus asientos, este paradigma dejaría a Planell y Gómez Barral como los teóricos 4 del equipo. Configuración clásica donde las haya.

Otra opción a tener en cuenta, es la posibilidad de traer sólo a un 5 y buscar un 4 atlético con gran presencia física que pueda en ocasiones, convertirse en el “center” del equipo, como ya lo hacía el año pasado Ailton Lopes. Juego interior dinámico, con posibilidad de cambiar en defensa y gran capacidad de adaptación a lo que necesite en cada momento el devenir de los partidos a cambio, tal vez, de perder un poco de presencia reboteadora.

¿Hay alguna más? Claro que sí. Existe la posibilidad de fichar a un ala pívot con buena mano exterior con la idea de abrir el campo y un pívot poderoso para controlar el rebote para aprovechar las defensas abiertas y jugar sobre los espacios que se podrían generar por parte de los exteriores, lo que provocaría que el joven Albert Planell ejerciera como “falso” 5. ¿Crearía esto una desventaja física en el poste? Puede ser, pero estamos seguros que una defensa de ayudas o bien un traidor compensarán esta posible desventaja.

La última variable, aunque es la que me resulta más improbable, es la adquisición de dos ala pívots, tener un small ball por dentro y que como en fases de la temporada pasada, con Manu Vázquez y Dedovic,en pista se juegue totalmente de fuera adentro buscando las ventajas tras un bloqueo en cabecera y un indirecto para dar salidas a los tiradores.

Puestas todas las variantes en esta ficticia ecuación, les toca a los responsables del CB Morón despejar las incógnitas y dar la solución de la misma, mientras tanto nosotros, los aficionados del Morón y todos los que lean este artículo seguiremos tirando los dados buscando encontrar la respuesta correcta.

Fotografía Guillermo García

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