Con un puñal en corazón despido a Tomeu

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Ha llegado la tercera salida de la postemporada y si en la segunda, la de Álex Reyes, me costó aguantarme las lágrimas ahora ya estoy literalmente escribiendo este artículo llorando a moco tendido. Este martes 21 de Mayo es el día en el que Tomeu Rigo dice adiós al Bilbao Basket después de haber defendido el escudo del club durante cinco temporadas.

El jugador balear llegó a Bilbo en la temporada 18 – 19, para la gente que ande un poco despistada fue la temporada en la que estuvimos de ERASMUS en LEB, directo del CB Morón. En esta primera temporada promedió 2.7 puntos, 0.1 asistencias y 1.2 rebotes pero aportando defensivamente (el que es su lado más fuerte a mi parecer) en los minutos en los que el entrenador de aquél entonces, Álex Mumbrú, confiaba en él.

No teniendo unos números muy sorprendentes en la LEB Oro se veía que su estancia en ACB, una liga más dura que la propia LEB de la que provenía, se le iba a hacer cuesta arriba. Así fue, Tomeu no fue capaz de dar la talla y entre sus mejores promedios podemos encontrar 2.3 puntos y 0.8 rebotes la temporada del ascenso, la temporada 19 – 20, y 0.4 asistencias en la temporada siguiente, la 20 – 21. Dicho esto, lo siento por Tomeu pero no es un jugador para la ACB.

Una vez haberle dado tantos palos os preguntaréis el porqué de que me de tanta pena su marcha. Sinceramente, si en la noticia de Álex Reyes decía que el jugador palentino se había convertido en un bilbaíno más el caso de Tomeu es parecido pero elevado de una forma exponencial. Tenéis que entender que en la capital del mundo se le tiene mucho aprecio a la plantilla que nos ascendió de vuelta a la ACB, esa plantilla compuesta por gente como Javi Salgado, Ben Lammers, Jaylon Brown, Iván Cruz,… Solo de pensarlo se me pone la piel de gallina.

Otra de las cosas que hace a Tomeu un tío querido es que siempre ha sido uno con su afición. La rama joven de Miribilla, la cual me incluyo (tengo 25 años, no soy tan viejo), hemos madurado a la vez que lo hacía él y eso, queramos o no, ha creado una unión. El jugador criado en Campos (el pueblo, no la escudería) llegó aquí siendo un chaval, con unos veintipocos años, y ahora se ha convertido todo un adulto con ganas de demostrar de lo que es capaz.

¿Qué creo que le espera en un futuro próximo?

Lo lógico sería que, para demostrar su valor, Tomeu baje alguna que otra categoría y vaya a un equipo de mitad de tabla que sepa aprovechar sus virtudes y amortiguar sus carencias con otro tipo de jugadores. Así a botepronto se me ocurren equipos como el de Alicante o nuestros vecinos del GBC, que siga los pasos de su excompañero en la campaña 21 – 22 Álex Galán y “bajen una marcha” para encontrar su hueco.

Solo espero que a Tomeu la vida le trate genial aunque conociéndole seguramente lo haga. Por mi parte le voy a echar mucho de menos pero creo que es lo lógico, si queremos que juegue a baloncesto hay que darle oportunidades y aquí en Bilbo, por desgracia, no las tenía. Como dice la canción “Hegoak ebaki banizkio neria izango zen, baina honela ez zen gehiago txoria izango eta nik txoria nuen maite”. Adeu Tomeu, espero que la vida et tracti genial igual que tu ens has tractat a nosaltres.

(Imagen del Bilbao Basket)

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