Ese chico de los más de 500 partidos jugados en FEB. Ese corazón grande y cercano que no tenía ningún problema en pararse con cualquiera para charlar. Este sevillano de buen hacer.

Dicen que los niños nacen con un pan debajo del brazo. Y creo que muchos de nosotros hemos nacido con un balón de baloncesto. Y me refiero en el caso de Rafa porque ya vivió, a través de su padre, el baloncesto en casa.

Compartió sus minutos en la cancha con equipos como Cajasur Córdoba, Club Baloncesto Villa Los Barrios, Club Bàsquet Inca, CB Ciudad de Huelva, Melilla Baloncesto, CB Murcia y Fundación Adepal Alcázar, donde se retiró en 2009.

Un compañero de cancha, de vestuarios, de vivencias, de sonrisas y de historias, Pedro Rivero, ahora al cargo de Palencia y jugándose los playoff mañana contra Estudiantes también tiene buenas palabras para rafa.

Y en el 2010 decidió vivir el baloncesto desde el mundo del banquillo, con corbata y chaqueta si hubiera sido necesario. Empezando a formar parte en cuerpo técnico del filial del Cajasol, Castilleja Cajasol cuando así fue.

Más tarde dirigió al equipo cadete con el que se proclamó campeón nacional. O el Trofeo Ciudad de Roma con los Juniors. Y es que Rafa respira baloncesto, vive y ama este deporte.

En 2015 quiso graduarse y lo consiguió haciendo sus maletas para irse a Dinamarca a entrenar al Horsholm, donde estuvo durante tres temporadas con buenos resultados.

A su vuelta recala en Murcia donde también está durante tres temporadas, donde en su primer año se quedó a las puertas del playoff sucumbiendo ante el Almansa.

Melilla llama a sus puertas y él no duda de acudir en sustitución de Arturo Álvarez hasta que Lucemtum Alicante confía en él este año y él confía en el proyecto de ellos.

Seguro que será buena sincronía. Porque Rafa Monclova es tío comprometido, es un tío de equipo y sobre todo es un tío de baloncesto. Y los que hemos tratado con él le tenemos un afecto infinito.

Prueba de todo ello son las palabras del mítico Raúl Pérez, único jugador que tiene su camiseta colgando del Pabellón de San Pablo:

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